miércoles, 25 de noviembre de 2009

Síntesis de POLÍTICAS REGRESIVAS EN LOS DERECHOS DE TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN Y EN TODAS LAS CONDICIONES PARA ENSEÑAR Y APRENDER

En el panel sobre Políticas regresivas en los derechos de trabajadores de la educación y en todas las condiciones para enseñar y aprender, y que contó con la presencia y participación de los siguientes compañeros: Héctor González. Alicia García Tuñón, Viviana Blum, Mara Cotelo y Marcela Rebolo. Cada uno de ellos dio cuenta de las condiciones en la s cuáles se ejerce la tarea docente y la tarea del estudiante en las escuelas de la ciudad de buenos aires. Cada uno desde su lugar brindó elementos necesarios para poder reflexionar sobre las condiciones para enseñar y aprender.


Héctor González, desde su lugar en CTERA como investigador social, nos dio elementos teóricos necesarios para aprehender la noción de trabajador de la educación. Poder analizar la labor docente a partir de algunas categorías como por ejemplo: la carga de trabajo, que representa la cantidad y calidad de energía que el docente invierte en su trabajo, no sólo en la escuela frente a su tarea concreta durante su jornada laboral sino también fuera de ella, parte importante de su trabajo históricamente negado. Carga que involucra tanto lo físico, lo mental y lo psico-afectivo. Carga vocal, visual, auditiva puestas al servicio de una relación dialógica indispensable para llevar a cabo la tarea de enseñanza. Carga mental por cuanto el docente debe interactuar permanentemente con el grupo, evaluar, manejar variada información de manera instantánea, tomar decisiones, establecer estrategias, fortalecer y propiciar vínculos grupales. Carga psico-afectiva puesto que la tarea docente implica vínculo.


Hay cuestiones que no son tenidas en cuenta a la hora del cuidado de nuestra salud por parte de nuestro empleador. La tensión, el desgaste psicofísico, la toma de decisiones, el diálogo con otros sujetos, la escucha de ese otro, el mirar. Hay un puesta de energía necesaria para el fortalecimiento o construcción de los vínculos del grupo, no es tenida en cuenta a la hora de evaluar de nuestra tarea como trabajadores de la educación.


Todo esto hace que la responsabilidad de nuestra labor (otra de las categorías para reflexionar sobre el trabajo docente) sea mayor al de otro tipo de trabajo, ya que interactuamos con personas y no con objetos. Responsabilidad en la formación de las nuevas generaciones de ciudadanos, el de la construcción de formas de vinculación con el mundo. Enorme responsabilidad que implica mucho más que “responsabilidad civil” por cuanto tenemos en nuestras manos el cuidado y desarrollo integral de nuestros alumnos. Responsabilidad nunca reconocida ni correspondida, como por ejemplo desde lo salarial.


Esto da cuenta de la complejidad del trabajo docente, otra categoría utilizada por Héctor para pensar sobre la tarea docente, la complejidad del trabajo docente, la complejidad dada por la construcción con esos otros de una forma de conocimiento, complejidad de producir las condiciones para que los sujetos se apropien, recreen y puedan seguir apropiándose y produciendo conocimiento. Teniendo presente el mundo en el cuál se hayan inscriptos, un mundo que es producto de procesos colectivos de trabajo humano, un mundo en continua transformación y por otra lado teniendo presente que los estudiantes están inscriptos en otras relaciones sociales, que son portadores de conocimientos, valores, normas, modelos perceptivos, por lo que la apropiación del conocimiento será en la media en que se involucren intelectual, afectiva y volitivamente en esa tarea. Por lo que la complejidad que se da en el proceso de trabajo del docente se puede sistematizar en la apropiación activa por parte de los sujetos (individual y social) de lo producido colectivamente por la humanidad.


Todo este desarrollo nos permite abordar la salud no como problema individual si no como consecuencia de una tarea que implica carga, responsabilidad y complejidad cuando las condiciones de trabajo no son acordes a lo que esa tarea requiere, no la favorecen ni garantizan. El docente en realidad se enferma por tener que desarrollar una tarea en condiciones laborales que en muchos casos atentan con el desarrollo de su tarea. Cuerpo y cabeza deben ser tratados con decencia.


Es por eso que se hace necesario: poder capacitarnos y construir conocimiento alrededor de estos temas para hacer visibles estas problemáticas y defender nuestros derechos. Demandar la responsabilidad de nuestra patronal implica demandar la necesidad de: poder capacitarnos adecuadamente, de tener espacios aptos, del reconocimiento salarial de los tiempos de trabajo que incluyen los que se cumplen frente a los estudiantes y los que se realizan fuera del horario, de recursos educativos, de tiempo para la discusión y planificación dentro de la organización.
Para el logro de estos objetivos es que se hace necesario hacer una disputa estratégica, de que se nos reconozcan la integralidad de la tarea docente, no solo la de enseñar, sino la de estrategia y táctica de trabajo, el de la planificación y la posibilidad de la evaluación. La ausencia de estas instancias en el proceso de trabajo del docente se revela cómo la exclusión del trabajador de la posibilidad de apropiarse de algo que él (individual y colectivamente) ha producido a lo largo de su trabajo de educar, que lo ha producido en el cotidiano trabajo que lleva adelante en cada institución educativa y en el sistema en su conjunto, su producción más propia: el conocimiento pedagógico.

Desde la Junta de Disciplina, Alicia García Tuñón, dio cuenta de cuáles son las consultas más relevadas, desde la violencia, tanto simbólica como real entre alumnos, entre docentes, entre alumnos y docentes, entre directivos y docentes. Violencia que no solo que se expresa por actos de fuerza física, sino que también se expresa desde un contexto social en el cuál se pueden ver los niveles de pobreza y vulnerabilidad social de nuestros chicos, padecer las distintas reformas educativas impuestas sin ningún consenso en la comunidad educativa. También hizo referencia a diferentes hechos que generan violencia: como lo es la continua pelea por condiciones y salarios dignos. La pérdida del reconocimiento social de los maestros. Las contradicciones entre las normas prescritas y el trabajo real. De la falta de espacios en las escuelas para poder reflexionar sobre lo pedagógico: qué enseñamos, para quién, con qué recursos metodológicos y tecnológicos. De la necesidad de pensar el tema de la violencia escolar, vinculada a la violencia económica, social que viven nuestros chicos en los barrios, en sus casas, desde el Estado con sus políticas o sus faltas de políticas sociales.


También reflexionó de cómo el malestar docente se manifiesta por el debilitamiento del poder de enseñar, de ver una escuela vaciada de contenido. Instituciones en las cuales las autoridades impulsan resoluciones, disposiciones y programas o reformas de planes obviando la realidad de las escuelas, en la que la palabra del maestro está ausente. Donde el poder burocrático se impone sobre la práctica docente.


Práctica docente que se ve teñida por el fantasma de la “responsabilidad civil”, por miedo a la judicialización del docente que interfiere y, en muchos casos, impide en la práctica la libertad en el hecho de enseñar, en las experiencias directas fuera de la escuela, en los juegos en el recreo, en las clases de educación física. El docente resulta un posible “hacedor de delitos” en vez de un educador. A la Junta llegan denuncias que se convierten en sumarios con pedidos de sanciones a Directivos y maestros por hechos cotidianos que tienen que ver con los conflictos inevitables del aprendizaje de la convivencia escolar y social, como por ejemplo porque un chico le pegó en la cabeza a otro con una carpeta, o por accidentes como el de un nene que al salir del aula choca con otro y se fractura una pierna. O también algo muy frecuente entre nuestros compañeros varones (hay una estigmatización del maestro varón) y sobre todo profesores de educación física o música del nivel inicial, denuncias sobre abuso sexual sobre los niños, en los que aparece toda una cuestión de género acallada que muchas veces no pueden manejar ni siquiera las conducciones de las escuelas.


Los efectos de estas denuncias se extendiendo al punto en que en una escuela infantil, por ejemplo, los maestros nos decían que no se animaban a tocar, a ser afectuosos con los chicos o cambiarles los pañales a los bebés sin la presencia de otras personas o directamente llamaban a los padres si un nene se había hecho pis encima y había que cambiarlo, todo esto por efecto del temor a las denuncias. Pero a la vez reflexionaban: “Nos han expropiado el ser afectuosos”, pero se resistían a enseñar sin demostrar afecto, sin hacer “upa”, a no tocar a los chicos.


En síntesis los docentes nos sentimos solos, indefensos, y hasta sospechados. De ahí la importancia de nuestro rol como sindicato y como representantes de UTE en la Junta de Disciplina. Desde la Junta se escucha al compañero, se lo llama y trata de conocer, se pregunta a sus compañeros, se lo asesora en los pasos de su defensa, en los pasos del sumario. Porque no sólo son papeles con los que trabajamos en la Junta y tampoco queremos la aplicación fría de la norma como entienden muchas veces desde los otros sindicatos o los representantes del Ministerio en la Junta.


Apostamos a trabajar para aquellos a los que representamos que son los docentes y no con meros expedientes.

La exposición de Viviana Blum, se centró el la presentación de un relevamiento (parcial) del estado de las escuelas primarias en la Ciudad de Buenos Aires. Este relevamiento que se está llevando a cabo desde el Sindicato, demostrando el poco interés por parte del macrismo en el fortalecimiento de la escuela pública, como así también del estado calamitoso de la estructura edilicia de las escuelas de la ciudad, la falta de cuidado y mantenimiento. Este relevamiento está inscripto en el marco del seminario sobre Condiciones para Enseñar y Aprender.


El relevamiento surge a partir de algunas preguntas y algunas certezas. Una de las preguntas que apareció como guía de este trabajo es la siguiente: ¿Cómo me defino como docente? La respuesta: me defino como una trabajadora de la educación. ¿Cuál es mi función? Mi función es enseñar, crear y recrear conocimientos a través del currículum, que es el que define qué enseño y cómo lo hago, es la herramienta donde se concretizan las políticas educativas. Una certeza: el enseñar es un hecho político. No enseño solo con el diseño curricular, enseño con lo no dicho, los supuestos, los prejuicios, lo que tenemos naturalizado y el espacio.


El espacio a veces sin darnos cuenta puede habilitar u obstaculizar formas y estrategias didácticas. Nos preguntamos ¿Las pedagogías y didácticas se modifican y el espacio no?
Entonces el espacio no es ingenuo. El interés que se enfoque en el espacio educativo responde a políticas publicas educativas que jerarquizan o desjerarquizan la escuela pública.
Dijimos que al enseñar el docente realiza un hecho político, este hecho no es espontáneo, es la síntesis de un proceso histórico de luchas, idas, vueltas y contradicciones. Quisiera destacar en el proceso de enseñar y aprender dos pares de contradicciones importantes, la contradicción entre lo individual y lo colectivo y la contradicción entre lo privado y lo público.


Lo privado lo encuadramos fácil, tiene dueño concreto, lo vemos. Lo publico no, crea sentido cuando lo habitamos, lo vivimos, le otorgamos finalidad y lo hacemos de todo, de la comunidad.
Es la comunidad quien organiza el espacio público, lo regula y ejecuta desde las tres herramientas democráticas que conocemos. El poder ejecutivo, es el gobierno, define el proyecto y lleva a cabo las políticas. El poder legislativo, regula las prácticas, los niveles, organiza, crea sentidos. Es quien define modalidades y financiamientos. La Ciudad de Buenos Aires aún no tiene ley de educación de la Ciudad. El poder judicial, es el responsable de que el ejecutivo cumpla con el legislativo y es donde debemos acudir ante el no cumplimiento del derecho social a la educación.


Es a fines del año 2007 con la asunción de Mauricio Macri que se retrotraen las políticas públicas educativas. La legislatura sanciona la ley de emergencia edilicia por la cual suspende las CODICOS y elimina el subsidio de mantenimiento, ofreciendo a cambio un call center. Tal improvisación deja desamparadas a las escuelas, ya que con el subsidio de mantenimiento también se adquirían artículos de limpieza y de escritorio, cosa que en su momento no se había previsto. Las obras a medio comenzar se paralizan, deteriorando aún más y de forma más acelerada los edificios.

Mara Cotelo expuso como surgió el seminario sobre condiciones para enseñar y aprender que un grupo de personas está desarrollando con la coordinación de Deolidia Martínez, y que su génesis parte de la necesidad de investigar, sistematizar, cuantificar, de cuáles son las condiciones para enseñar y aprender en la cuál se realiza la tarea docente.


Se convocó a integrantes de las diferentes secretarías y a docentes de todos los niveles educativos.


Necesidad que se ya se vislumbró desde el Congreso Pedagógico del año 2008, del círculo sobre Condiciones para Enseñar y Aprender y que después se continuó en el Congreso Pedagógico 2009. El grupo se propuso investigar las condiciones de enseñar y de aprender y del por qué de la pasividad en la defensa de nuestros derechos como docentes, como así también de la pasividad ante la vulneración de derechos de nuestros pibes.


En los primeros encuentros debíamos definir nuestra hipótesis de trabajo, cuál sería nuestro objeto de investigación. Sabíamos que giraba en torno a las condiciones, como son las cuestiones salariales, edilicias, riesgo de trabajo, provisión de gas, electricidad. Temas como la organización del trabajo, espacios y tiempos de reflexión para el trabajo colectivo. Muchos de estos temas son invisibilizados por factores políticos, económicos, sociales y culturales.


Pero lo que más nos “hacía ruido”, lo que más nos resonaba, era la actitud de los docentes frente a ésta realidad, que nos pasa como colectivo que no reaccionamos, que aceptamos desempeñar nuestro trabajo en estas condiciones, muchas veces resignados a pensar que es así por nuestra vocación. Nos preguntábamos si es producto de la “hegemonía de la vocación” lo que no nos permite asumirnos como sujetos, ¿cómo nos constituimos como sujetos históricos?, también reflexionábamos ¿qué relación hay entre condiciones y derechos? Hasta que finalmente nos preguntábamos ¿qué actitud tomamos frente a la vulneración de nuestros derechos y los de los niños?


Mara da cuenta de las reflexiones, discusiones sobre la tarea encarada, como también de la construcción de una encuesta que está en proceso de revisión. La idea es poder adentrarnos en la problemática de la educación en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires, que promueva acciones de participación ciudadana de todos los actores que la comunidad educativa en defensa de sus derechos. Defender y proteger la salud en la escuela, visualizar los peligros y riesgos potenciales.
Como ejercicio de reflexión final sobre el panel en cada ponencia podemos leer el estado de la educación en la Ciudad de Buenos Aires y de la necesidad de reflexionar para actuar. Es necesaria la participación de todos, de que todos seamos protagonistas en la defensa de la escuela pública y de poner una mirada sobre cuáles son las condiciones de trabajo docente, como así también de que forma se garantiza el derecho a la educación de los niños.


Como expresó Marcela Rebolo en su introducción al panel, las Condiciones para Enseñar y Aprender es un tema de fundamental importancia para nuestro sindicato y que va tomando cada vez más relevancia en virtud del retroceso sufrido en estos últimos en ese aspecto en el contexto de nuestra ciudad de Buenos Aires.


Su importancia radica en que estas condiciones tienen una incidencia directa sobre los derechos de los docentes y sobre los derechos de niños, niñas y jóvenes de nuestras escuelas.


Condiciones dignas que permitan contar con recursos materiales, humanos y profesionales. Que permitan dar cuenta de la organización del trabajo, de contar con espacios y tiempos de reflexión para el trabajo colectivo y que de esta manera se pueda acrecentar el desarrollo de la autonomía y de la creatividad de los sujetos, oponiéndonos al encierro y a la repetición de rutinas alienantes. La ausencia de estas condiciones denuncia la falta de políticas sociales integrales por parte de las autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que cada expositor puso en evidencia.
Es por ello que a la luz de lo discutido y como quedó ilustrado hacia el final del Panel con al lectura realizada por Sandra Neiman de la carta de los alumnos del Normal 4 sobre las condiciones edilicias en que están ejerciendo deficitariamente su derecho a aprender, es en esta propuesta de Protagonistas de lo Público donde nos proponemos promover acciones de participación ciudadana con todos los actores de la comunidad educativa para avanzar en esta construcción de lo público.


Es por eso que hace necesario poder constituir un grupo de trabajo que pueda profundizar la investigación de estos y demás temas que hacen a la práctica docente, que nos permita sistematizar información y conocimientos que permitan posicionarnos desde otro lugar, es decir, transformarlo en acción, para que podamos retomar nuestra capacidad planificar y de evaluar políticas educativas y pelear por condiciones dignas para enseñar y aprender,
Una construcción que refleje un proceso colectivo de empoderamiento como proceso político en el que nos constituyamos, junto a toda la comunidad educativa, en garantes de los derechos humanos y sociales y de la justicia social.

Por lo que las propuestas van en ese sentido:

Profundizar la identidad del seminario. Ver la posibilidad de asignar un puntaje a quienes participen.
Abrir nuevas líneas de investigación
Profundizar el nexo con otras organizaciones, CTERA: con Héctor González, Deolidia Martínez, etc.
Poder generar una instancia en la cuál se pueda sistematizar la información o denuncias recibidas por cada secretaría para que sean sistematizadas y generen líneas de acción
Generar cursos de capacitación o seminarios para la discusión de estos temas
Generar espacios de discusión sobre esta temática al interior de las escuelas.
Espacios de formación de delegados, en la cuál se pueda sistematizar la información recogida por ellos para poder generar diferentes líneas de acciones. Elaboración de materiales (gráficos, audiovisuales) sobre algunos temas referidos a condiciones y salud del docente con propuestas para la discusión en el interior de las escuelas.

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