Escribir desde nuestros conocimientos, a partir de la necesidad de expresar aquello que queremos que se ponga en debate.
Comenzamos con los deseos de ser autor, ponente, estar atento a lo que me pasa y buscar el contraste con otros. El autor no se cierra, quiere comprender por qué esa necesidad de cambio, necesita repensar tradiciones de discusión: qué nos han venido diciendo, cuál es el marco legal, cuáles las teorías, cuáles las prácticas, etc.
Vamos a comenzar a escribir tal como lo sentimos, a veces a través de una denuncia: lo que no quiero, lo que me harta, lo silenciado, lo que me sujeta... Y es valioso, animarse, atender a esos sentimientos, saber de qué se trata.
La ponencia es la exposición de un problema donde es muy importante la voz del ponente, su posicionamiento. Procura exponer una nueva mirada, al ser difundida puede identificarse con otras miradas y puede sumar. El desafío es construir narrativas que contenga todas las voces. Es un entrenamiento en teorizar. Es organizar el discurso propio.
Hacemos de la escritura una acción política; ético-política, reflexiva, que nos hace sujetos, que nos convoque a desarrollar contenidos emancipatorios por el derecho social a la educación y por los derechos humanos. Generar un espacio que nos permita dar a conocer lo que pensamos para aportar al debate público, a la construcción de un movimiento pedagógico- político. Entonces, nos exige lograr trabajar en equipo, superar la fragmentación de espacios de tiempos y de saberes. Hacer un intento por apropiarnos del espacio público que es el sistema educativo participar en la toma de decisiones.
Te invitamos a escribir, a pensar, a recorrer el camino de las palabras, para dejar testimonio de nuestra tarea, de nuestras acciones. Trabajar por una educación que permita ejercer nuestros derechos, es decir aprender sobre nuestros derechos practicándolos. Establecer un ejercicio cotidiano de ciudadanía.
viernes, 28 de agosto de 2009
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